jueves, 30 de octubre de 2014

Digestión alimentaria

Se llama así al conjunto de fenómenos  que permiten la utilización de los alimentos por parte del organismo. Los procesos digestivos fundamentales consisten en la  escisión de las sustancias que componen los alimentos indigeridos en compuestos más sencillos que puedan ser absorbidos por el tubo digestivo y participen así en el metabolismo de los diversos órganos.




Tales procesos físico-químicos se efectúan con el concurso de una serie de enzimas, que entran en la composición de distintos jugos digestivos secretados por diversas  partes del tubo digestivo: saliva, jugo gástrico, pancreático, bilis y jugo intestinal.

La masticación es la primera operación digestiva: se encarga de triturar la comida, preparándola para que actúen sobre ella las distintas secreciones digestivas, la primera de las cuales es la saliva que inicia su acción mientras los alimentos permanecen todavía en la boca. La saliva disuelve algunas sustancias alimenticias y comienza actuar sobre el almidón y el glucógeno que, gracias a la acción de la ptialina-enzima de la saliva – (la cual actúa en el medio básico) se descompone en moléculas de maltosa. Una vez en el estómago,  las sustancias ingeridas, se encuentran en un ambiente ácido, permitiendo que la pepsina del jugo gástrico ataque las proteínas transformándolas en peptonas. La masa fluida y acida (quimo)a que ha quedado reducido al alimento, por la acción de la secreción gástrica se entremezcla gracias a los movimientos estomacales y se dirige hacia el duodeno; generalmente la digestión gástrica finaliza a las tres horas de haber comido.

En el duodeno, en un medio alcalino, el quimo sufre la acción de la bilis y del jugo pancreático, la primera favorece la absorción de las grasas y excita la movilidad intestinal; el jugo pancreático ataca las proteínas, azucares y lípidos  por medio de sus enzimas particularmente. Las proteínas y las peptonas se escinden en aminoácidos y polipéptidos por influjo de la tripsina pancreática; mientras los azucares son convertidos en moléculas de maltosa a través de una diastasa, al mismo tiempo que la lipasa del páncreas separa la glicerina y los ácidos grasos de los triglicéridos.

Al entrar la materia alimenticia en el intestino delgado, sufre una acción digestiva posterior por parte de los jugos entéricos, cuyos principales componentes son:
 Una maltasa que escinde la maltosa en glucosa:
Una invertasa  que divide la sacarosa en glucosa y fructosa:
Una lactasa que hidroliza la lactosa en galactosa y glucosa:

La erepsina, conjunto enzimático que completa la digestión de las proteínas.


Fuente: tratado de medicina biológica 
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